Álvaro Delgado. Foto: Nicolás Der Agopián

“No nos vamos a amputar ninguna medida” que permita “preservar la salud de la gente”, dice el secretario de la Presidencia, quien pide “colaboración y solidaridad” porque “los países del mundo que tomaron las medidas más duras antes son los que después tienen los mejores resultados en aplanar la curva de contagios”

Las medidas tomadas para frenar el coronavirus son “muy duras” y tendrán efectos “inimaginables” en la economía

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Nº2064 - al de Marzo de 2020
entrevista de Federico Castillo

Álvaro Delgado está durmiendo poco. Se le nota el cansancio en el rostro, en su forma de hablar. Es temprano en la mañana del miércoles 18. Por los amplios ventanales de su despacho de secretario presidencial en la Torre Ejecutiva se observa la panorámica de una Montevideo gris, neblinosa, casi vacía. Una ciudad que por momentos luce apocalíptica, con lugares cerrados, bares con pocas sillas ocupadas, gente con tapabocas. Hay un poco de ciencia ficción en el paisaje urbano. Si alguien le decía a Delgado que esta iba a ser la postal que vería desde lo alto de su oficina a dos semanas de asumir en el gobierno, habría esbozado una mueca incrédula. “Uno lo que no puede hacer es sacar el pie de la realidad, y esta es la realidad que nos tocó vivir”, dice el secretario de Presidencia, hombre de extrema confianza del presidente Luis Lacalle Pou, acostumbrado a un discreto segundo plano y que hoy aparece como principal vocero de las medidas de prevención del coronavirus (Covid-19). Desde que se decretó la emergencia sanitaria el pasado viernes 13, el Poder Ejecutivo ha ido aumentado las barreras para frenar el avance de la enfermedad. Delgado admite que son medidas “muy duras”. Algunas incluso “por encima” de lo que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) en esta fase. Pero está convencido de que son las acciones que hay que tomar para minimizar los impactos sanitarios. Advierte que los efectos económicos para el Uruguay serán “inimaginables”, aunque se para en los pedales para defender la estrategia. “Preferimos mitigar la propagación de la enfermedad en la población”.

Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.

—El gobierno decretó la emergencia sanitaria en un escenario en donde ya había casos de coronavirus confirmados. ¿Se actuó a tiempo o se podía haber ganado algunos días más de prevención?

—En realidad nosotros empezamos a confirmar casos recién en la segunda semana de gobierno. Casos que habían entrado el 3 y el 5 de marzo a Uruguay. No obstante, lo que teníamos claro era que Uruguay no podía estar aislado de la región, y en la primera semana de gobierno ya se hizo un protocolo por parte del Ministerio de Salud Pública. Se reunieron con la academia, con especialistas, con los centros privados de asistencia. En la segunda semana nosotros citamos al Sistema Nacional de Emergencia, ampliada con el Congreso de Intendentes. No nos olvidemos que el lunes 9 habíamos decretado la emergencia agropecuaria por el déficit hídrico que venía desde noviembre y ni siquiera se había realizado un relevamiento. Estábamos encima de los dos temas. Y el viernes 13 se decidió citar a todos los ministros e intendentes, y a partir de ahí se tomó una medida muy por delante, mucho más estricta, de la fase en la que estamos según la OMS. Se suspendieron los espectáculos públicos, se declaró la emergencia, se hacen recomendaciones para que los pacientes se asistan en domicilio…

—Ese viernes se anunció que no iba a haber control de asistencia en la enseñanza y 24 horas después se resolvió suspender las clases.

—Al otro día nosotros fuimos con el ministro de Salud, Daniel Salinas, y con el prosecretario Rodrigo Ferrés a Durazno, a una reunión urgente con el Congreso de Intendentes. Ese día hubo una reunión del ministro de Educación, Pablo da Silveira, con Wilson Netto y Robert Silva, actual y futuro presidente del Codicen. Había una sugerencia de una posible suspensión de la clases. Veíamos cómo la curva de contagios se podía aumentar. Ese fin de semana hubo algunos temas en las redes, y se notó además un cambio en la preocupación de la gente muy visible.

—Había empezado también un estado de psicosis en los supermercados, con gente acumulando todo tipo de productos.

—Fue muy notorio, muy notorio. Y quisimos ponernos adelante del proceso. En el medio del Congreso de Intendentes llamé al presidente de la República, en función del informe de los ministros, y ahí anuncié una serie de medidas, entre ellas la suspensión de las clases por 14 días. Quisimos sí asegurar la alimentación de 260.000 niños a todos los niveles.

—Y las medidas de prevención siguieron en aumento. Hace unas horas se anunciaron más medidas.

—Eso fue el sábado. El domingo cité nuevamente al Sistema de Emergencias, estuvimos viendo diferentes acciones coordinadas con las intendencias, con las oficinas públicas. Después anunciamos el cierre de los vuelos con Europa y a todos los que ingresaban les hacíamos la trazabilidad de dónde llegaban y se les imponía una cuarentena obligatoria. Se adelantó el Plan Invierno, con unas 600.000 dosis de la vacuna de la gripe para el 30 de marzo. Nosotros insistimos mucho en los hábitos. Hábitos de limpieza, de higiene, de evitar aglomeraciones. Y fuimos incrementando las medidas: el cierre de fronteras con Argentina, medidas con el paso de frontera con Brasil, hay un despliegue de las Fuerzas Armadas ahí. Y ahora empezamos con un control de precios para la defensa del consumidor porque hubo abusos, hubo ultrabastecimiento y muchos abusaron y aumentaron mucho los precios de algunos productos, sobre todo del alcohol en gel.

—¿Y cómo se para el gobierno frente a este abuso de precios?

—Estamos publicando los precios de referencia, se está procesando una importación, además de la producción de Ancap que estará pronta en estas horas.

—Hay comercios que venden alcohol en gel a más de $ 800, ¿qué se hace en estos casos?

—Evidentemente, va a haber controles, y Defensa al Consumidor puede establecer sanciones, pero también si vos tabulás los lugares donde se venden y hacés una referencia de precios, podés saber dónde se vende más barato.

—¿Eso lo van a ir publicando?

—Sí, sí. Y hoy Economía está evaluando la importación, libre de impuestos, de alcohol en gel, tapabocas y guantes de látex, para que estén a disposición de todo el sistema sanitario.

Sobre la base del asesoramiento que está recibiendo el gobierno sobre este tema, ¿hasta cuándo cree que se van a mantener estas medidas extremas de prevención?

—Hoy es imposible saberlo.

Hubo una reunión entre los ministerios de Trabajo e Industria con las cámaras empresariales y el PIT-CNT. ¿Cómo están observando esta situación?

—Obviamente, hay mucha preocupación pero también colaboración. En medio de eso, el presidente se reunió con los presidentes de los partidos políticos para contarle las medidas, la fase en la que estamos, que Uruguay iba a adelantar medidas más allá de las recomendaciones de la OMS porque cuánto más estrictos al principio más efectos tendrán después. Todo esto sin contar el tema económico. Obviamente, esto tiene un perjuicio económico indescriptible o inimaginable. Se están empezando a hacer proyecciones pero… en el consumo, en la actividad, en lo laboral, con gente en seguro de desempleo, con gente con adelantos de licencia…, a todos aquellos que están en cuarentena les estamos dando la cobertura correspondiente, es un tema que hay que garantizar…

–Decía que los perjuicios económicos son inimaginables. Ustedes recién arrancan este gobierno. ¿Los obliga a recalcular? ¿Todos los planes que tenían se hicieron añicos?

—Bueno, es una realidad. Uno lo que no puede hacer es sacar el pie de la realidad, y esta es la realidad que nos tocó vivir. Fue un tema exógeno que vino, que lo teníamos acá a la semana de asumir. En realidad las medidas que hemos tomado en estos días han ido en aumento y son muy duras, más de lo que estipula la OMS. Y sabiendo que tiene un efecto económico. A ver, entre hacer medidas más duras, con mayor impacto económico pero también en la propagación, preferimos mitigar el impacto en la propagación de la enfermedad. Lo hacemos sabiendo que a posteriori el efecto económico va a ser mucho mayor.

—Están parados arriba de un escenario en donde los prometidos planes de austeridad ya no corren.

—La austeridad va a seguir…

—Pero tienen que gastar más plata.

—Está bien, pero austeridad en cuanto al Estado. La eficiencia en las empresas públicas va a estar. Seguramente se puedan condicionar los planes de ahorro… porque se va generar un fondo para el coronavirus. Hay organismos multilaterales de crédito que pueden donar fondos no reembolsables, hay fondos que se están buscando para situaciones extraordinarias. Pero la dimensión económica de este tema todavía no está medida. Si vos lo ves desde el punto de vista laboral, político, turístico, comercial, recaudatorio, social, de consumo…

—¿Y entonces cree que este puede ser un año perdido? El gobierno tenía una hoja de ruta y le cae una bomba del cielo que obliga a cambiar todos los planes.

—Lo que pasa es que decirle perdido es decir que se prioriza lo económico. Y nosotros ahora estamos priorizando la salud. Así que yo creo que no es un año perdido, es un año difícil. Un año que no estaba previsto. Iniciamos con una emergencia agropecuaria y a los tres días estábamos con una emergencia sanitaria. No estaba previsto. Pero bueno. No estaba previsto este impacto. Hoy la prioridad es el tema sanitario. Ya sabemos que las medidas drásticas tienen mucho impacto económico. Mucho perjuicio en cuanto a la movilidad de la gente, en cuanto al bienestar ciudadano, el no poder acceder a los shoppings y a esto y lo otro. Pedimos disculpas y comprensión. Pedimos colaboración y solidaridad. Pero son las medidas que hay que tomar. Los países del mundo que tomaron las medidas más duras antes son los que después tienen los mejores resultados en aplanar la curva de contagios.

—Más allá de que lo sanitario es prioridad y que eso es lo que la población les demanda ahora, ¿no están con un ojo puesto en cómo van a enderezar el rumbo del gobierno?

—El país no se puede parar, ¿no?

—Pero está casi parado.

—No, no se puede parar, las oficinas públicas siguen…

Pero la actividad comercial está bajísima, los shoppings están cerrados, hay seguros de paro.

—La actividad comercial está disminuida. Ahora se están retomando algunas exportaciones, China empezó a volver a comprar algunas cosas porque se reactivó su consumo. La actividad comercial y exportadora se va a seguir dando. Obviamente, hay efectos que no estaban previstos, mucha gente en seguro de desempleo, que no estaba previsto, todo es costo para el Estado. Pero bueno vamos a tratar de que esto pase lo antes posible, con los menores efectos para la población, sobre todo en lo sanitario. Y después tomar las medidas de reactivación que haya que tomar.

—¿Qué medidas de reactivación se pueden tomar?

—Yo creo que todavía nadie tiene dimensión ni cuantificación de los efectos de esto. Porque tampoco sabés cuándo es el fin.

—También hay discusiones políticas que se postergan: la ley de urgente consideración todavía no se presentó en el Parlamento.

—Esa fue una decisión del presidente pero se va a presentar, claro que se va a presentar.

—¿Cuándo?

—Ahora estamos viendo. La están firmando los ministros, y va a haber una presentación a los legisladores de la coalición previa a presentarla al Parlamento. Se va a presentar. También el Parlamento está reestructurando su funcionamiento, estamos esperando eso. Porque una vez que la presentes entran a correr los plazos constitucionales. Si estamos diciendo que esto es una causa nacional y la ganamos entre todos, tampoco queremos una chicana política de presentar algo para que corran los plazos y no se discuta.

—¿Cómo observa la actitud de la oposición en esta emergencia?

—He hablado con varios. Han salido a declarar en el sentido de que esto es una causa nacional. Y hasta ahora hemos sentido eso, al menos en las llamadas, en los que se ponen a disposición, en algunos mensajes que hemos recibido. Este es un tema en el que hay que colaborar entre todos. No obstante, tuvimos que tomar las medidas de la adecuación de las tarifas, aunque sea debajo de los costos, en función de que no la habían adecuado en enero. Yo creo que estamos en esta tarea con mucha responsabilidad, con mucha humildad, tratando de escuchar todas las propuestas pero tomando decisiones. Teniendo control de la situación.

¿Cómo se están manejando las salidas del presidente Luis Lacalle Pou?, ¿algunas medidas las comunica él y otras usted?

—Sí, sí, los vemos en función de algunas variables. A mí me toca presidir el Sistema de Emergencias; algunas las comunico yo, otras el presidente. Ahora vamos a tratar de que toda la información se centralice en comunicados, que a partir de ahora sean comunicados de prensa diarios y no una conferencia. Me parece que está bueno informar de las medidas, de un estado de situación, y conferencia cuando lo amerite.

—El Ministerio de Salud fue una de las carteras que el Partido Nacional delegó a otro partido, en concreto a Cabildo Abierto. ¿Cómo observa esto ahora que es el ministerio más caliente del gobierno?

—Se dio la circunstancia de que esto fue así. Pero nos hemos sacado las camisetas de cada partido. El ministro Daniel Salinas no es Cabildo Abierto, Salinas es el gobierno y nos da seguridad. Estamos espalda con espalda.

—¿Pueden haber más medidas extremas para frenar el avance del coronavirus?

–Sí, sí, esto es muy dinámico y hacemos una evaluación día a día. Nosotros no nos vamos a amputar ninguna medida en preservar la salud de la gente. Después proyectaremos el impacto económico.

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