Uruguay tomó medidas adecuadas y “a tiempo”, pero eso no descarta una “evolución indeseable” de una enfermedad nueva que se enfrenta con recursos acotados, dice Roberto Salvatella, asesor en enfermedades transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud

La atención médica domiciliaria como fortaleza y el desafío de ganarle al invierno

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Nº2064 - al de Marzo de 2020

En algunas conversaciones el valor no radica tanto en lo que se dice, sino más bien en cómo se dice o, más aun, en aquello que no se dice. A esa descripción se ajustan las respuestas del doctor Roberto Salvatella, consultor asesor en enfermedades transmisibles y salud ambiental de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Uruguay, en el marco de una entrevista con Búsqueda . Son formulaciones directas y breves, en un tono casi de certificado médico, pero con las pocas certezas que deja de margen el coronavirus (Covid-19), esta enfermedad que surgió en Asia unos meses atrás, y avanzó por Europa y América.

Ni siquiera esta oficina, que representa a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que está brindando cooperación técnica al gobierno uruguayo, puede transmitir demasiada claridad, pese a la experiencia internacional. Salvatella asegura que las medidas adoptadas por Uruguay se ajustan a lo recomendado por la OPS y la OMS, que se tomaron a tiempo y que la evolución está dentro de lo esperable. Sin embargo, aclara también que no hay “una sola forma” de desarrollar el combate, que no se puede hacer futurología y que hay que esperar a los hechos para luego tomar las decisiones. ¿Hay que “testear, testear y testear”, como sugirió la OMS? No necesariamente y, además, los recursos son acotados. ¿Hay que avanzar hacia la aislación total de los pacientes como empiezan a hacer algunos países? Tampoco resulta claro que sea aplicable a Uruguay.

Entre tanta incertidumbre, Salvatella se afirma en dos puntos. Empieza por la fortaleza: Uruguay tiene una muy desarrollada atención médica domiciliaria, algo “muy bueno” para paliar la saturación de hospitales. Termina con el desafío: hay que ganarle al invierno. 

—A partir de las enseñanzas que dejó la gripe influenza A/H1N1 y lo que ocurre hoy en el mundo, ¿cómo observa las medidas que ha ido tomando Uruguay para frenar el avance del virus?

—Las medidas responden perfectamente a los planteos de la OMS y la OPS. Por supuesto que hay diferencias y que se pueden señalar algunos elementos distintos, pero cada realidad, en sus variantes biológicas, organizativas, económicas, sociales, y de servicios de salud requiere un ajuste. Entonces, realmente se ha ido cumpliendo todo un cronograma de trabajo. 

—El ministro de Salud, Daniel Salinas, dijo que están siguiendo las recomendaciones de OMS y OPS y que en algunos aspectos incluso se están adelantando.

—Sí, puede ser. Porque estas situaciones no son estáticas, no tienen una sola forma de desarrollarse. Se construyen hojas de ruta, algoritmos, y esos algoritmos se tienen que ajustar a la realidad. Según lo que se tiene adelante se toman las decisiones, y eso es de nivel país sin lugar a dudas.

—Las medidas más extremas se empezaron a tomar con los primeros casos confirmados. ¿Cree que llegaron a tiempo o se podrían haber tomado antes?

—Fueron tomadas a tiempo y se están organizando de una forma que, hasta el momento, se encuadra en una realidad esperada. Todo fue en el momento adecuado y le vuelvo a decir: no hay un momento señalado, hay realidades de lo que ocurre en cada país.

—Usted ya hace unos 20 días decía en una entrevista en En Perspectiva que el virus iba a llegar a Uruguay y que había que empezar a tomar medidas. ¿Se aprovecharon realmente esas semanas de ventaja?

—Para el estadio en el que estamos hoy ya hay mucho conversado, discutido, elaborado. Hay mucho trabajo que se fue adelantando en todos estos días que fueron pasando. 

—El lunes la OMS tuiteó: “Testear, testear y testear”. Las autoridades uruguayas, en cambio, relativizaron el tema argumentando que cuando son tantos los casos el testeo de cada caso deja de ser relevante. ¿Cuál es su opinión sobre la importancia de testear?

—Hay que ver el contexto en el que se dijo eso de “testear, testear y testear”. Evidentemente que primero hay que testear para encontrar. Una vez que se encuentra, se llega a un estadio del conocimiento, primero sobre casos introducidos, después sobre la transmisión autóctona… Y en enfermedades virológicas usted no hace diagnósticos de laboratorio individual de paciente por paciente. ¿Por qué? Porque lo que se hace es un diagnóstico clínico y un manejo de los síntomas y del proceso fisiopatológico que está teniendo el paciente. Entonces, el diagnóstico etiológico de qué causa ese cuadro pasa a no tener importancia individual, salvo en casos severos o graves. La importancia pasa a ser la vigilancia, cómo está funcionando la dinámica de la transmisión. Entonces, concentramos ese recurso diagnóstico en grupos centinela, grupos de población que nos permitan ir sabiendo cómo evoluciona la presencia y la dinámica del virus.

—¿Entonces, son testeos a grupos y no testeos al barrer lo que se recomienda?

—Hay que usar las cosas con la inteligencia y lo que se conoce científicamente como la modalidad de lo que hay que hacer. Entonces, primero la detección y después usted ya pasa, no al caso por caso, uno por uno, sino tratar de vigilar la situación y tratar de dar la atención a esos pacientes que ya tienen un diagnóstico. Es más bien observar la dinámica de qué está ocurriendo y esperar el momento en que esa curva de acumulación de casos —agrupado por edades, lugares geográficos y todas las variables que se le ocurran— descienda.

—En su publicación en Twitter la OMS continúa y dice: “La manera más efectiva de prevenir las infecciones y salvar vidas es cortar con la transmisión del Covid-19 y para hacer eso tienes que testear y aislar”. Y más adelante insiste en el testeo y dice que a quienes estuvieron en contacto con la persona infectada dos días antes deberían testearse también.

—Bueno, pero yo le digo que usted tiene un recurso para utilizar y el recurso tiene que tratar de ver la dinámica de la transmisión. No seguir acumulando casos.

—¿El mensaje de la OMS es entonces demasiado idealista?

—No sé si idealista. Lo que no le sé decir es en qué contexto fue planteado. 

—La realidad es que en países como Argentina tuvieron problemas de stock para tests. También Alemania, España e Italia...

—Imagínese que estamos hablando de un agente infeccioso que al mes de diciembre no se conocía. Hubo que elaborar test diagnóstico, hubo que conocer antes a la gente, hubo que poner en marcha los tests, elaborarlos en cantidades suficientes. Estamos en una situación muy particular, que por tratarse de una enfermedad emergente tiene recursos acotados. Por eso la situación de Argentina.

—Uruguay pasó de tener cuatro casos a 50 en pocos días. ¿Qué cantidad de casos se estiman para las próximas semanas?

—Bueno, pero eso es esperable en una enfermedad de transmisión respiratoria.

—Por eso mismo nos interesa saber qué proyección esperan.

—Hay muchas cosas que introducen variables. Una es la cantidad de personas infectadas que llegó al país. Después nos encontramos con qué variables, qué costumbres, qué factores de organización social favorecen o desfavorecen la transmisión. Entonces, usted va acumulando variables positivas, negativas. Se calcula que una persona infectada puede replicar su infección a entre dos y cuatro personas, pero son todas estimaciones de una enfermedad emergente. Lo que le puedo decir es que ese crecimiento es esperable para una enfermedad de transmisión respiratoria.

—¿Está de acuerdo con el aislamiento total de los pacientes?

—Las medidas hay que ponerlas en la coyuntura que lleva a la toma de decisiones. Hablar sobre la nada es muy difícil. Tenemos que saber qué tenemos delante para saber qué es lo que vamos a hacer.

—Si pensamos en la situación de Uruguay, ¿esta medida de total aislamiento suena lógica?

—No. Por ahora lo que se está haciendo en Uruguay es lo correcto. 

—¿Y a futuro?

—No, futurología no vamos a hacer.

—Pero los casos van a seguir creciendo, esa es una realidad. El aislamiento total puede…

—Ya le digo, hay que construir las decisiones con una cantidad de factores. Vamos a dejar que los hechos se desarrollen y ahí se verán las medidas que hay que tomar. Por ahora, las medidas que se han tomado son acordes a la situación diagnosticada.

—¿Cuántas semanas estima que el país estará en esta situación? 

—Es una situación dinámica de una enfermedad nueva. Confiamos en que estas medidas van a tener una buena repercusión pero eso no quita que podamos tener una evolución indeseada. Entonces, simplemente hay que estar tranquilos, cumplir lo que se está pidiendo como una sociedad que se protege a sí misma, y esperar.

—Desde el punto de vista estrictamente médico, ¿cuáles son los desafíos que ve para Uruguay con la irrupción del coronavirus?

—Una de las grandes ventajas que tiene Uruguay es que tenemos una muy desarrollada atención domiciliaria. En otros países no es así. Tenemos médicos de radio, tenemos consulta a domicilio en las emergencias. Hay muchos recursos para poder atender a las personas en sus domicilios, eso para estas circunstancias es muy bueno. Y, por supuesto, tenemos un nivel sanitario que da para ver con optimismo las reacciones frente a los problemas que surjan. Un desafío es evidentemente tener un nuevo agente que, si llegamos a la etapa invernal, acrecienta la posibilidad de infecciones respiratorias altas. Ahí tendremos que estar a la altura del desafío. Yo pienso que se va a estar.

—¿Le preocupa la especulación de precios que se está dando con algunos de los insumos más demandados?

—Obviamente que es un efecto indeseable, sin lugar a dudas, aunque excede el terreno en el que yo me muevo. 

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