Foto: Nicolás Der Agopián

El PIT-CNT prevé mayor pobreza y desempleo, y un colapso de la seguridad social como posibles consecuencias del coronavirus

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Nº2064 - al de Marzo de 2020
escribe Martín Mocoroa

A veces la realidad se impone y no queda otra que correr atrás de los hechos. Esa sensación acompañó a los dirigentes del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT en los últimos días en los que, como tantos otros sectores y actividades, se vieron obligados a intentar seguir el ritmo vertiginoso que impone el coronavirus (Covid-19). 

El nuevo escenario barrió de movida la agenda prevista. Suspendieron la Mesa Representativa en la que abordarían el proyecto de ley de urgente consideración que preveía enviar el gobierno al Parlamento y empezaron la semana con una reunión del Secretariado Ejecutivo, actividad que habitualmente desarrollan los miércoles. Pasaron a un cuarto intermedio para mantener reuniones con el ministro de Salud Pública, el de Trabajo, el de Industria y las cámaras empresariales. El martes los dirigentes volvieron a reunirse para intercambiar con la sensación de que la realidad otra vez les llevaba ventaja.

Según dijeron a Búsqueda fuentes sindicales, allí valoraron las reuniones del lunes con autoridades de gobierno y empresarios como una señal de buena voluntad y un intento por darle un “proceso ordenado” al impacto de la emergencia sanitaria en el mundo laboral. Sin embargo, la velocidad de los acontecimientos hizo que antes de que eso se tradujera en medidas concretas muchas empresas comenzaran a mandar trabajadores al seguro de paro. 

“La realidad nos llevó por delante”, describió un dirigente. 

El principal impacto está por ahora en el sector del comercio. En el sector industrial aún no ven un fenómeno similar, pero prevén que comience a hacerse sentir a menor escala en los próximos días. 

En el Secretariado Ejecutivo del martes los dirigentes también analizaron el panorama que les espera por delante. En ese sentido, coincidieron en que habrá “consecuencias económicas importantes”. Ven como una posibilidad la pérdida de “varios miles de puestos de trabajo”, ya que no hay certezas de que todos quienes vayan al seguro de paro sean reincorporados de inmediato sino que será un proceso gradual, de acuerdo a la evolución de la economía. En conclusión, entienden que “es evidente que la salida va a venir con una desocupación más alta y un aumento de la pobreza importante”.

Complementariamente, expresaron su preocupación por un posible colapso de la seguridad social, al tener que enfrentar los seguros de paro y de enfermedad.

Ese mismo día, en el marco de una entrevista en el programa radial No toquen nada, el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, deslizó el tema. “Deberíamos tomar todas las garantías para que Uruguay no salga con más pobres de los que tiene. Debería ser una responsabilidad ejecutar todos los rubros que el Estado tenga. No es el momento de analizar las cuentas públicas con tanta severidad, hay que analizar las cuentas sociales con severidad. Porque de las cuentas sociales no se vuelve”, dijo.      

Prioridades y bloque

El martes 17 representantes del PIT-CNT mantuvieron una reunión con referentes de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU), la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas (Onajpu), la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam), la Intersocial Feminista y el Colectivo Ovejas Negras. Juntas, las seis organizaciones emitieron una declaración con cuatro pedidos al gobierno.

En primer lugar, reclaman “mecanismos especiales que amplíen la cobertura de las políticas sociales” para garantizar el acceso de los sectores más vulnerables a los “implementos necesarios para prevenir el contagio”. En esa misma línea, el punto cuatro considera “imperioso regular los precios de la canasta sanitaria” para evitar la “especulación del mercado”.

En el punto dos, manifiestan su preocupación por el 25% de los trabajadores que no tienen derecho al subsidio por desempleo y piden mecanismos para que se les cubra el 100% del salario. En el punto tres, solicitan frenar el aumento de tarifas que el gobierno implementará a partir del 1° de abril. 

El miércoles 18, el Ministerio de Trabajo emitió una resolución que habilita un seguro de paro parcial para los trabajadores a los que se les reduzca como mínimo seis jornales mensuales o 50% de las horas. La compensación es del 25% del promedio mensual de sus remuneraciones en los últimos seis meses. La medida apunta principalmente a aliviar la situación más comprometida que viven sectores como comercio y servicios, el turismo y la gastronomía. 

Los reclamos del PIT-CNT van más allá. El miércoles 18, el Secretariado Ejecutivo emitió otra declaración con una plataforma de siete puntos. Entre ellos reclaman, por ejemplo, una renta básica para todos los que no están “comprendidos en la red de protección social”; flexibilizar los vencimientos de las tarifas públicas, tributos, alquileres y tarjetas de crédito y compensar los jornales perdidos en el trabajo eventual. 

Para el secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, la principal bandera es la negociación colectiva. Que ninguna medida se tome de forma unilateral. Pero otra vez la realidad pasa por encima al ritmo del coronavirus.

“En este momento estamos cerrando con más de 2.000 enviados al seguro de paro”, asegura a Búsqueda Fabio Riverón, presidente de la Federación Uruguaya de Empleados del Comercio y Servicios (Fuecys). Lo dice desde el Ministerio de Trabajo, a punto de entrar a una reunión de urgencia del grupo 10 (Comercio General) de los Consejos de Salarios.

Hasta el ingreso a esa reunión, según contó, no habían tenido posibilidades de negociar “nada” con las empresas. Las expectativas y los propósitos que tenía para ese encuentro no eran demasiado ambiciosos: intentar establecer algunos “criterios básicos” para los envíos y reintegros, y buscar la menor pérdida salarial.

“Hasta acá el proceso ha sido demasiado desordenado. Queremos que por lo menos se vaya visualizando el mediano plazo, porque si no, va a ser mucho desorden. Y el desorden genera caos, genera incertidumbre en las trabajadoras y los trabajadores, y lo peor que puede pasar es que a una emergencia sanitaria, que ya está generando cierto caos, se le sume el caos de la situación laboral. Entonces, tratar de lograr determinadas señales de claridad”, dijo.

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